Naciones Unidas analiza la "brecha" del CO2
Un nuevo informe dirigido por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente explica las probabilidades que tiene la Humanidad de mantener el incremento de la temperatura global por debajo de los 2ºC. El informe señala que en 2009 el mundo emitió 48 gigatoneladas de CO2 y que, en 2020, debería reducir esas emisiones hasta las 44 gigatoneladas.
Naciones Unidas estima que, "bajo un escenario 'business as usual', las emisiones anuales de gases de efecto invernadero podrían estar en torno a las 56 gigatoneladas de CO2 equivalente en 2020". Eso sí, señala que "la plena aplicación de las promesas e intenciones" asociadas a la Cumbre de Copenhague, podría, "en el mejor de los casos identificado por el grupo", reducir las emisiones a alrededor de 49 gigatoneladas de CO2 en 2020. Ello dejaría una "brecha" de alrededor de cinco gigatoneladas de CO2 equivalente, brecha que debe ser cerrada "durante la próxima década". Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), esa es una cantidad equivalente a las emisiones de todos los coches, autobuses y camiones del mundo en 2005.
Según el PNUMA, "las naciones tienen la oportunidad de asumir casi el 60% de las reducciones de emisiones necesarias para mantener la temperatura global por debajo de un incremento de 2°C". Si el incremento es mayor, los cambios en el clima del globo podrían acarrear consecuencias impredecibles, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. El informe ahora publicado ve la luz como paso previo a la reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Cancún, México, que va a centrar la atención en el tamaño de la "brecha de emisiones", brecha que muestra el dónde las naciones podrían estar en el año 2020 frente al dónde la ciencia indica que es necesario que se ubiquen para que el calentamiento global no se convierta en un fenómeno indomeñable de consecuencias impredecibles.
Así las cosas, y a la luz de los datos ahora difundidos, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha querido animar "a todas las Partes a que hagan honor a sus promesas nacionales de mitigación, y a seguir avanzando en las negociaciones, así como en la intensificación de los esfuerzos sobre el terreno para reducir las emisiones". En ese sentido, Ban Ki-moon ha dicho que "no hay tiempo que perder. Al cerrar la brecha entre la ciencia y los niveles de ambición actuales, podemos aprovechar la oportunidad para marcar el comienzo de una nueva era de prosperidad baja en carbono y de desarrollo sostenible para todos". Y es que el estudio ahora publicado estima que, "con el fin de tener una oportunidad probable y costo-efectiva de que las temperaturas no suban más de 2ºC durante el siglo XXI, las emisiones globales tendrán que haber alcanzado su máximo en los próximos 10 años y estar alrededor de 44 gigatoneladas de CO2 en 2020".
El primer paso de un camino largo Más aún, "en el peor de los casos identificados en el informe, en el que las ambiciones de los países son bajas y las normas de rendición de cuentas establecidas por los negociadores son más laxas que estrictas, las emisiones podrían alcanzar las 53 gigatoneladas en 2020". Según el subsecretario general de Naciones Unidas y director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, "hay una brecha entre la ciencia y los niveles actuales de ambición, pero, lo que este informe demuestra es que en este momento las opciones sobre la mesa de las negociaciones pueden hacernos llegar a casi el 60% del camino, lo cual es un buen primer paso".
En la misma línea se ha expresado el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Juan Rafael Elvira, que ha señalado que "el nivel de esfuerzo expresado en el Acuerdo de Copenhague, en términos de reducción de emisiones, es casi tres veces mayor a lo que se logró con el Protocolo de Kioto, lo que es por sí mismo muy positivo y muestra una cierta mejora. Sin embargo, es necesario formalizar y, si es posible, aumentar los compromisos actuales y traducirlos en compromisos por parte de los países desarrollados y en acciones reconocidas por parte de los países en desarrollo".
La evaluación, titulada "Informe sobre la Brecha de Emisiones: ¿Son los compromisos de Copenhague suficientes para limitar el calentamiento mundial entre 2 y 1,5°C", es el resultado del trabajo de más de 30 investigadores de 25 centros en países como Australia, Austria, Bélgica, Brasil, China, Dinamarca, Alemania, India, Japón, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos. Se basa en trabajos realizados a raíz de la reunión de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague, a la vez que evalúa las perspectivas y vías para lograr la meta de mantener el incremento de las temperaturas globales en 1,5ºC o menos a lo largo del siglo.
Las promesas de los países El informe también evalúa, en un anexo, las promesas individuales de más de una docena de países clave que van desde la India hasta Rusia y Estados Unidos. Los diversos escenarios incluyen las emisiones estimadas para 2020 si los países cumplen plenamente con sus compromisos más ambiciosos en comparación con las emisiones en 2020 si las naciones alcanzan sólo sus objetivos mínimos. Muchos países en desarrollo –antes, durante y después de Copenhague–, y, entre ellos, Suráfrica, Indonesia y México, han hecho promesas que están supeditadas a la acción de los demás, en especial, a la provisión de recursos financieros para el clima.
La Unión Europea tiene el objetivo de alcanzar una reducción del 20% de las emisiones, pero ha indicado que está dispuesto a llegar a un 30% si los demás lo siguen. Canadá ha declarado que seguirá a los Estados Unidos, cuyo 17% de compromiso de reducción de emisiones depende de que se apruebe la legislación correspondiente. Además, el informe subraya la importancia de velar por contar con normas "estrictas" relativas a la contabilización del Uso de la Tierra, Cambio del Uso de Tierra y Silvicultura (LULUCF por sus siglas en inglés) y la necesidad de que se aborde el uso de las unidades de emisiones excedentes. Se considera que las normas que regulen estas cuestiones puede tener casi un impacto tan grande como los compromisos de reducción. Si las reglas no se fijan bien, los compromisos de reducción pueden verse minados, según el informe del PNUMA.
Por fin, y según el informe del PNUMA, si el mundo quiere limitar el incremento de la temperatura a 1,5ºC, las emisiones post-2020 tendrán que bajar más rápido -tal vez entre un cuatro y un cinco por ciento anual- y ser negativas en 2050. En ese sentido, Steiner ha señalado que "mantener el cambio climático dentro de límites manejables es factible. Sin embargo, la ventana para implementar acciones costo-efectivas se está reduciendo con cada año de retraso. Cancún representa la próxima oportunidad para cerrar las brechas y mantener esa ventana abierta, conforme el mundo trabaja en un nuevo tratado internacional".
Más información www.unep.org
Naciones Unidas analiza la "brecha" del CO2
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